By Margarita Dalton
Investigadora del Ciesas, Unidad Pacífico Sur
Guelatao, Oaxaca 17 de marzo
La participación política de la mujer en el movimiento de Oaxaca, reflexiones y contradicciones desde el feminismo.
Considerando las dimensiones del movimiento de los últimos nueve meses en Oaxaca (el tiempo de un parto humano) , me gustaría reflexionar sobre la participación política de las mujeres.
¿Cuáles han sido los aportes de las mujeres a la lucha, de lo que algunos han llamado “la comuna de Oaxaca”, otros “la revuelta pacífica”, también denominada “la lucha sindical de los maestros ”, “ el movimiento de movimientos” y para los medios de comunicación: “ La rebelión popular de la APPO ( Asamblea de los Pueblos de Oaxaca)”?
Sin importar el nombre que se le quiera dar lo cierto es que todos los días y en todas partes estuvieron las mujeres presentes. Sus aportes fueron muchos: la toma de la televisión y la radio estatal el 1ero de agosto, su presencia en el plantón, en las mega marchas, en la planeación y provisión de alimentos, sólo por mencionar algunas acciones.
Desde afuera era notoria la participación de las mujeres y si el movimiento popular en Oaxaca no fue homogéneo en su composición ideológica, tampoco lo fue la ideología de las mujeres que participaron.
Una vez tomadas las estaciones comerciales en la radio se dejaron escuchar sus voces: Carmelina, Bertha, Rocío, Conchita: voces que inducían a todos a pensar en diferentes estrategias y a proteger algunos sitios, a no acelerarse y buscar la solución pacífica al conflicto. Voces concordantes que invitaban a la reflexión sobre lo que sucedía. Otras voces estridentes que marcaban rumbos más agresivos. Así como hubo mujeres voceras y protagonistas en los medios de comunicación con diversas tendencias, también al interior del movimiento se manifestaron de igual forma.
Hubo mujeres de partidos, de asociaciones civiles y de grupos religiosos compartiendo la idea de un cambio radical para Oaxaca. Las diferencias de pensamiento entre las mujeres fueron muchas y se escucharon por la radio. Mujeres concientes de la necesidad de un cambio profundo, en las relaciones de poder entre hombres y mujeres, y con perspectivas nacidas del movimiento feministas, del movimiento de mujeres trabajadoras, con una agenda feminista para las mujeres. Otras más preocupadas por una educación cristiana de valores centrados en el amor, hablando de la Biblia y del evangelio según San Mateo. Hubo diferentes formas de pensar: desde quienes consideran que las demandas de las mujeres deben quedar en espera hasta que se logre la revolución y la toma del poder por el movimiento de masas, dirigido por la “vanguardia revolucionaria” dónde quienes toman las decisiones en la mayoría de los casos son hombres. Mujeres que consideraban que el aborto es un crimen y las mujeres deberían tener los hijos que Dios les mande, aun cuando el hijo haya sido concebido por una violación. Hasta las “católicas por el derecho a decidir”, a favor de que las mujeres puedan decidir sobre su cuerpo y en caso de estar embarazadas y no querer o poder llevar a cabo el parto, poder tener la posibilidad de abortar con todas las facilidades que el estado debería brindar en estos casos. Todo esto se escuchó por la radio y quedo manifiesta la diversidad de opiniones sobre algunos asuntos que conciernen directamente al cuerpo de la mujer.
No es un accidente que estas diferencias al interior del movimiento se dieran en Oaxaca. En los últimos treinta años la participación de las mujeres en la sociedad civil, en los organismos no gubernamentales, en los sindicatos y en los movimientos populares de Oaxaca ha sido prominente. Se han formado asociaciones civiles específicamente para defender los derechos de la mujer y denunciar las prácticas sexistas en la aplicación de las políticas públicas y de las leyes del Estado, para investigar los asesinatos de mujeres y las violaciones.
Las mujeres desde hace al menos 15 años han cabildeado al Congreso, han propuesto acciones concretas para la equidad de género. Han trabajado con diputadas y diputados para cambiar la legislación oaxaqueña por encontrarla androcéntrica y sexista. Uno de los ejemplos de estas actividades fue el que realizaron un grupo de abogadas hace diez años en 1997, cuando, después de estudiar cuidadosamente las leyes que regían al Estado, presentaron ante el Congreso, el 29 de julio, con una perspectiva de género, el proyecto de reformas y adiciones a diversos artículos de la Ley Estatal de Educación, Ley Estatal de Salud, Código Civil y Código de Procedimientos Civiles y Código Penal para el Estado Libre y Soberano de Oaxaca. La propuesta se turno a comisiones y se acordó la realización de foros de consulta en Salina Cruz, Puerto Escondido, Tuxtepec, Huajuapan de León y Oaxaca de Juárez, para que el Congreso pudiera sustentar, en la voluntad popular, estos cambios, “tan delicados”, a la constitución.
Hace tres años en febrero del 2004, el colectivo Huaxyacac, Frente de Organizaciones civiles por la Equidad de Género, (propiciado por Consorcio para el diálogo parlamentario) planteó a las diputadas y diputados de Oaxaca la necesidad de legislar desde la perspectiva de género y respeto a los derechos humanos de las mujeres. La Agenda Oaxaca de las mujeres, elaborada por el Colectivo, plantea los temas pendientes para lograr la equidad de género. Durante la campaña electoral del 2004 fue firmada por candidatos de todos los partidos. De ahí que el 24 de mayo del 2005 se les recordara a los diputados y diputadas y al gobernador los compromisos adquiridos entonces y no cumplidos. Todos dijeron que sí, que se iban a presentar en comisiones y hasta ahí se quedaron. Estos antecedentes son algunas demandas que marcan la participación de las mujeres en lucha por sus derechos. Son estas mujeres del espacio civil quienes se unen y apoyan al movimiento popular de Oaxaca y participan con la APPO.
Cuando a iniciativa de la sociedad civil surge el Foro Nacional “Construyendo la democracia y la gobernabilidad en Oaxaca” , que se realiza el 16 y 17 de agosto. La participación de las mujeres fue importante y quedó reflejada en las conclusiones y acuerdos generales de las mesas aprobados por la Asamblea: En la mesa dos se estableció : “Luchar por la emancipación de la mujer en todas las esferas de la sociedad” . Y por los “Plenos derechos e igualdad para las mujeres” en la mesa tres se aprobó: “La no discriminación por origen étnico, por sexo, por facultades físicas diferentes, por preferencia sexual, condición social o por creencia religiosa” además de “La inclusión de las mujeres en todos los ámbitos de toma de decisiones.”
En Oaxaca las demandas de las mujeres no diferentes all resto del país. Las asociaciones civiles de mujeres activistas están vinculadas a otras a nivel nacional y las luchas y denuncias siguen siendo, (al igual que en otras partes del mundo), las mismas que hace 30 años: La doble y triple jornada de trabajo; el derecho a decidir sobre su cuerpo; la necesidad de igual salario a igual trabajo, el cambio de leyes con perspectiva de género; y de algunos años a esta fecha no sólo la igualdad ante la ley sino la equidad y seguimos recordarle a los y las dirigentes que “lo personal es político”. La lucha de las mujeres en Oaxaca reconózcanlo o no lo reconozcan ha sido influida por el movimiento feminista y por el movimiento de las mujeres que luchan por que sean reconocidos sus aportes sociales. Y borrar lo invisible de su participación en la historia.
Así, cuando aparece el movimiento en Oaxaca en mayo del 2006, el caldo de cultivo para la participación de la mujer en una lucha contra la corrupción y por los derechos ciudadanos se había estado cocinando durante los últimos 30 años. Los medios de comunicación, la radio, el cine, la televisión, la prensa, han jugado un papel importante debido al activismo de las feministas, periodistas y licenciadas en comunicación social.
Si se reconstruye quienes son los actores que toman las calles y estructuran el movimiento de Oaxaca a partir de mayo del 2006 vemos a los siguientes: el sindicato de maestros... esta institución tiene en sus filas un número considerable de maestras, mujeres que están presentes siempre en las marchas, en los paros sindicales, en los plantones y en las huelgas de hambre. La sociedad civil organizada tienen también un número considerable de mujeres concientes en la lucha por una sociedad más justa y equitativa.
Cuando en el año 2000 se realiza el directorio de organismos civiles del Estado de Oaxaca el Doceo 2000, se encuentra las diferencias existentes entre organismos civiles, sus fines y propósitos y como se han conformado, las cifras que en este trabajo se manejan son reveladoras. De las 209 organizaciones registradas se reconoce que el 56% de sus integrantes son mujeres y que el 96% de las asociaciones tienen cuando menos a una mujer como parte de su equipo. 1
Las organizaciones de base eclesiásticas también están conformadas por muchas mujeres. En síntesis se puede decir que en el movimiento había un porcentaje similar de hombres y de mujeres. Y aun cuando todos y todas luchaban por lo mismo, las demandas de las mujeres dentro del movimiento encontraron resistencia. Siempre la ha habido, porque los planteamientos de las mujeres no se consideran prioritarios en las “luchas de masas”, y las mismas mujeres al interior de los sindicatos, en ocasiones tienen temor de alzar la voz y exigir el trato justo y denunciar los abusos de que son objeto, porque al interior del movimiento la posición social de hombres y mujeres es diferente. Sólo para algunos varones los feminicidios o las demandas de equidad en la distribución de las carteras sindicales o la división del trabajo al interior del movimiento son importantes. Sólo cuando estas se vuelven una arma política contra el enemigo estos abusos pueden ser considerados relevantes y denunciados. Pero ¿Qué hay de los que suceden continuamente al interior del movimiento? De eso no se habla porque sería como minar el movimiento. La misoginia y el trato a las mujeres dentro de los movimientos de masas son secretos, de los que no se puede hablar, porque se puede dar a malos entendidos, criticar el machismo puede ser utilizado por el enemigo y entonces la mujer que lo haga puede ser una infiltrada del “innombrable”. Estas son viejas prácticas que yo pensaba habían desaparecido pero no.
Tampoco todas las mujeres que se alzaron en lucha reconocen lo que el feminismo ha hecho por las mujeres. Para muchas es todavía una palabra estigmatizada y por tanto se pronunciaron en contra del feminismo. Levantaron la voz y dijeron en el radio: “nosotras que peleamos por los derechos de los trabajadores y trabajadoras, no somos feministas” y lo dijeron también en una asamblea de la APPO cosa que ocasionó aplausos de muchos hombres presentes y las mujeres que dijeron esto, como fueron aplaudidas por los hombres se sintieron bien. Sin conocer lo que el feminismo ha aportado a la lucha por la igualdad y por la equidad y contra el sexismo, contra el racismo y contra todas las formas de discriminación. La situación privilegiada de algunos varones y sus actitudes machistas los hacen ser enemigos acérrimos del pensamiento feminista que busca la igualdad y la equidad para todas y todos. Algunos planteamientos de las mujeres se considera como una “quinta columna , y no estoy hablando de los dilemas que algunas comunistas/feministas teníamos en los años 60, sino de algo que ocurre 47 años después.
Frente a la perdida de privilegios en una lucha por la equidad de género, prefieren estigmatizar al feminismo que reconocer la inequidad al interior del hogar. Esto significa una contradicción a los planteamientos de lucha por la “democracia” y la equidad ciudadana para hombres y mujeres. Los argumentos para no aceptar las demandas, de equidad, de las mujeres son muchos. Entre otros se dice que el feminismo es obra del imperialismo.
Ahora se acaba de festejar el 8 de marzo, el día Internacional de la mujer y se piensa que es un día más como el día de la madre y se olvidan que fueron feministas socialistas y trabajadoras quienes establecieron ese como un día de lucha por la equidad, por el voto y por mejores condiciones de trabajo para las mujeres y lo hicieron porque sintieron que el 1ero de mayo no las incluía. Y ahora se acepta el 8 de marzo oficial sin conocer la historia, no recuerdan que el 8 de marzo de 1914, en Alemania, más de 20,000 mujeres marcharon contra la guerra y por el voto para las mujeres. (una de las mas sentidas demandas feministas a principios del siglo XX) y que en 1917, un 8 de marzo también, las mujeres de la fábrica textilera Vyborg en Rusia fueron quienes se lanzaron a la calle pidiendo mejores condiciones laborales y mejor salario a la vez que el voto para las mujeres y fue uno de los prolegómenos de la revolución Rusa. Y así podría seguir enumerando la larga cadena de acciones feministas y antiimperialistas que las mujeres han realizado para demandar sus derechos y en todos estos movimientos la prensa burguesa veía a las feministas como revolucionarias, pero los “revolucionarios radicales” salvo algunas excepciones las veían como agentes del Imperio. Entonces los argumentos contra las feministas en realidad no son válidos. Se utilizan porque en el movimiento hay residuos arcaicos de dominación masculina. Esto que se ha presentado históricamente en los movimientos sociales populares se presentó también en el movimiento de Oaxaca.
En cuanto a la prospectiva que se vislumbra, yo diría que el movimiento no va a homogenizarse en cuanto a sus posiciones antagónicas sobre el feminismo, pero si se podría hacer un trabajo de conciencia para salir del viejo atolladero que ha significado un retraso en el movimiento por actitudes “políticamente incorrectas” que tienen que ver con la estigmatización de las mujeres que luchan por sus derechos y se denominan feministas. Situación superada en otros países y en otros momentos. Esta lucha no es nueva, ya la dieron a principio del siglo XX Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo en la Primera y Segunda Internacional Socialista, lucharon contra posiciones similares. Han pasado cien años y la esperanza en la búsqueda de la equidad y por su reconocimiento no desaparece. Al interior de las comunidades indígenas también se esta dando esta lucha ideológica y algunas mujeres intelectuales orgánicas, zapotecas, mixtecas, mixes, chinantecas y mazatecas están dando la batalla. A ellas les corresponderá, ver dentro de sus culturas y situaciones sociales lo pertinente en sus luchas.
Por supuesto que los movimientos amplios deben incluir a todos y a mucha gente para hacer los cambios radicales, pero esto no implica que debemos silenciar nuestras ideas, por las que hemos luchado toda la vida solo porque hay quienes no las comprenden o no las consideran importantes.
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