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Seguridad Primero: La Administración de Obama y la “Reforma” Migratoria

En un discurso del 13 de Noviembre al Centro para el Progreso Americano en Washington, la Secretaría de Seguridad Interna (Homeland Security) hizo muy claro que la administración del Presidente Obama tiene intenciones de avanzar la legislación que crearía “un sistema migratorio que funciona”.
By: 
Joseph Nevins

Seguridad Primero: La Administración de Obama y la “Reforma” Migratoria
 
Por Joseph Nevins
               
 En un discurso del 13 de Noviembre al Centro para el Progreso Americano en Washington, la Secretaría de Seguridad Interna (Homeland Security) hizo muy claro que la administración del Presidente Obama tiene intenciones de avanzar la legislación que crearía “un sistema migratorio que funciona”.  Prometió que la administración “vaya a perseguir reformas” que sean congruentes a la identidad americana “como una nación de inmigrantes y una nación de leyes”.  De esta forma Napolitano afirmó, el Congreso y la Casa Blanca evitarían los peligros de las reformas “unidimensionales” del Acto de Reforma y Control Migratorio de 1986 (Immigration Reform and Control Act of 1986). “La aplicación de leyes fue una promesa” dijo, refiriéndose a los discursos de los defensores de la legislación en 1986, “pero, no se materializó”.
                Parece que el anuncio de Napolitano ha refutado la sabiduría convencional política, y aun el Primer Asistente del Gabinete (Chief of Staff), Rahm Emanuel, quien expresó que la reforma -migratoria- lo que antes él ha llamado el “third rail” de la política americana- estaría fuera de debate  durante los primeros cuatro años de Obama.  Según, este pensamiento la administración esperaría por lo menos hasta después de las elecciones en el congreso este Noviembre, sino hasta su segundo mandato, para iniciar la legislación migratoria por miedo a que las consecuencias políticas dañen a los candidatos demócratas en las elecciones.
                Quizás, la nueva voluntad de la administración parezca como una luz, en un mundo cada vez más hostil para inmigrantes, particularmente los indocumentados.  Pero, en la presente crisis económica, y con el sentimiento anti-inmigrante todavía fuerte, los desafíos son grandes, en términos de pasar una legislación en el Congreso que busque aliviar las leyes represivas y la exclusión que padecen los inmigrantes.
                Entre los señales más obvios de los sentimientos anti-inmigrantes son los que se llaman “Birthers”, quienes denominan a Obama como un “ilegal” por nacer supuestamente fuera de los Estados Unidos y por eso inelegible para la presidencia; también, está el grito de “Mentiroso!” del diputado de Carolina del Sur Joe Wilson cuando en un discurso al congreso Obama afirmó que el estado no dará seguro de salud a inmigrantes no documentados; y también, siguen las declaraciones de “las fronteras rotas” en las estaciones de radio y televisión derechistas.
Este ambiente político, construido por racismo y xenofobia limita a los que exigen una “reforma migratoria comprensiva.” Pero el ambiente solo no explica  porque se ve tan difícil lograr una reforma migratoria.  De hecho en varios sentidos las barreras más grandes para lograrla se encuentran dentro de la política “progresista”- el partido demócrata y la administración de Obama.
La revista National Journal caracterizó a Barack Obama como el miembro más liberal del Senado en 2007 y el grupo “U.S. Border Control” lo denotó como un defensor de “fronteras abiertas” (recibió una marca de 8% en la prueba de votación que hizo el grupo). Pero tales nombres engañan cuando tomamos en cuenta su real record de votación en el Congreso. Según el grupo conservador Federation for American Imigration Reform (FAIR), Obama en 15 votaciones Obama votó en línea con su posición 7 veces y en otras 4 veces no dio un voto.
Desde que asumió la presidencia, Obama no ha ofrecido mucho en términos de ideas concretas sobre lo que quiere en una reforma migratoria.  Su visión vaga que promovió durante la campaña- asegurar la frontera, aumentar la migración legal para satisfacer empleadores y reunir familias, y un camino a la ciudadanía- y el discurso de Napolitano en Noviembre son las únicas veces que la administración ha mencionado el tema. Pero, su record de votación en el Senado y las políticas y prácticas implementadas  por su administración muestra que Obama no varía del estrecho centro político en el tema. Con pocas excepciones los dos lados del debate enfocan primero en la lógica de la “seguridad primero”, que prioriza el aumento en el sistema policíaco en la frontera y el resto del país encima de los demás problemas que se presentan. En este sentido las similitudes de la administración con la política de Bush son más importantes que sus diferencias.
La primera señal que Obama no diferencia de su predecesor fue su selección de Napolitano como jefa del Departamento de la Seguridad Interna.   Como gobernadora del estado de Arizona, Napolitano, declaró un estado de emergencia en la frontera con México en 2005, dijo que el fracaso de gobierno federal en proteger las fronteras en Arizona puso en riesgo el bienestar del pueblo de Arizona. Al hacer la declaración pudo proveer más de 1.5 millones de dólares para que “la policía en condados cercanos a la frontera tengan otra herramienta valorable en su lucha contra la migración ilegal.” El año siguiente llamó a la guardia nacional a la frontera en Arizona para apoyar a la patrulla fronteriza.
La segunda señal de la posición conservadora de la administración en el tema de migración fue el primer presupuesto propuesta por la administración.  Propuso que se mantenga una fuerza de 20,000 agentes de la patrulla fronteriza en el año fiscal de 2010.  Son pocos los que han entendido cuan radicalmente conservadora tal propuesta es comparado con la política en la frontera en el pasado reciente.  No fue hasta 1976-77 que el número total de agentes de la patrulla fronterize superó 2 mil agentes.  En 2009, la administración propuso reclutar, capacitar, y emplear a 2,000 agentes nuevos en un solo año.  En comparación, el primer presupuesto propuesto por Bill Clinton en 1993, propuso una disminución del número de agentes y la Oficina de Dirigencia y Presupuestos dijo que la Patrulla Fronteriza tendría que “hacer más con menos recursos” en el futuro.
Al final la administración de Clinton proveyó grandes cantidades de recursos al sistema policíaco en la frontera cuando el ambiente político se cambió en la mitad de la década de los noventa.  Hoy la propuesta de Obama refleja el aumento de fuerza para el sistema policiaco en la frontera que se ha visto durante las últimas dos décadas.   Entre en año 1994 y 2000, por ejemplo, el número de agentes de la patrulla fronteriza se duplicó de 4200 agentes a 9212 agentes. Y desde entonces el número se ha duplicado otra vez: en Diciembre de 2009 habia más que 20,000 agentes.  Esto con más de 600 millas de muros y barricadas en la frontera y un número de personas detenidos en cárceles migratorias que se ha triplicado desde los años 90, muestra que el sistema de policía/cárceles/leyes migratorias se ha hecho cada vez más fuertes en el país.
Más que nada, este monstruo institucional (de)forma la política y las prioridades federales y las perspectivas oficiales y del público de la “seguridad interna” y la ley.  Su crecimiento refleja un cambio ideológico y una preocupación creciente con la migración sin autorización que es relativamente nuevo.  El partido Republicano por ejemplo no tomó una posición sobre el tema hasta 1980 y no afirmó el derecho de “controlar la frontera” hasta cuatro años más tarde.  El partido Demócrata no tomó una posición hasta 1996 cuando tomó una posición muy similar a la de los Republicanos. Eso no es decir que la inmigración no fue un tema político antes, pero es notar que la preocupación fue superficial hasta hace pocos años.  
 
                *****
Aunque la lógica de “seguridad primero” haya sido muy visible durante la época de George W. Bush, sus raíces empezaron por lo menos en 1978 cuando la administración de Carter estableció “La Comision sobre la Política inmigratoria y de Refugiados.  El informe final de la Comisión en 1981 recomendó un aumento para la policía de la frontera, aumentos de recursos para vigilar la frontera,  leyes que lo hiciera ilegal emplear a personas sin documentos, y  el establecimiento de un programa para regularizar los papeles de personas radicando en los Estados Unidos.  Aumentos para vigilar la frontera fueron necesarios antes de un programa de legalización, según la Comisión, porque sin ello el programa “serviría como una atracción para mas migración sin autorización”
                Pensar así ha sido muy común y domina en los espacios de poder de Washington.  Ante la prensa en Abril, Obama constató que más vigilancia en la frontera es necesaria.  “Si el pueblo Americano siente que no tienes control en las fronteras, es muy difícil llegar a un acuerdo para sacar a la gente de las sombras y dar un camino para regularizar a la gente que ya están aquí,” dijo “porque la mayoría de los americanos van a pensar que eso atraería a miles más cada año.”
                  Si Obama estuvo repitiendo lo que cree de las actitudes de la población americana o si en realidad piensa así, no es muy claro. Lo que sí es claro es que la política de su administración en el tema de la migración no se ha diferenciado mucho de la política del infame Bush- a pesar de la declaración de Napolitano en Agosto que la política de Obama es “muy, muy diferente” a la política de su predecesor.  En el momento que ella dijo eso, la policía de migración (ICE) había detenido a más que 181,000 “ilegales”- 6% más que en los dos años pasados y había deportado a casi 215,000 personas, un aumento de 25%, como informó orgullosamente.
                El aumento ha ocurrido a pesar de que la administración terminó el programa de redadas en los lugares de trabajo que condujo el ex-presidente  Bush. Los cambios puestos en marcha por la administración de Obama son de tácticas y no de estrategia.  Salvándose de las imágenes vergonzantes y las críticas de activistas para la libertad civil y inmigrantes que desafían la imagen “más simpática, más suave” de la administración, han optado por una estrategia discreta de forzar a los empleadores a despedir a los trabajadores indocumentados.
                En Septiembre, por ejemplo, la empresa American Apparel en Los Angeles fue forzada por el Departamento de Seguridad Interna a despedir a 1,800 empleados sin documentos (25% de sus empleados) después de que las autoridades federales los encontraron.  Este incidente de violencia discreta hace parecer pequeñas las redadas de la administración de Bush que recibieron tantas criticas, como la que pasó en Iowa en Mayo de 2008 (389 detenidos), o en Agosto del mismo año en Mississippi que fue la redada más grande (595 detenidos).
                Pero las redadas violentas no han desaparecido completamente tampoco, ya que la administración de Obama ha prometido enfocarse en aprehender a “criminales”.  El enfoque incluye redadas en casas privadas, con abusos y “daños colaterales”. Según una investigación por la Benjamin N. Cardozo Law School, cientos de redadas a casas privadas en Nueva York y Nueva Jersey durante la administración de Bush incluyeron fuertes malas conductas, incluyendo la entrada de agentes federales a domicilios privados sin autoridad legal, la detención de personas inocentes, la revisión de casas sin una orden judicial, y la detención de personas basadas únicamente en su apariencia étnica.              
  Residentes legales y ciudadanos fueron a veces detenidos mientras las autoridades revisaron sus casas en búsqueda de pruebas de crímenes. Aunque el propósito de las redadas fue arrestar a personas criminales, dos tercios de los que fueron arrestados no fueron criminales.  Al contrario ellos habían estado en el lugar equivocado durante la redada sin tener documentos.  La administración de Obama ha expresado su deseo de crear mecanismos para reducir los abusos, tales mecanismos solo pueden tener un impacto limitado, dado la naturaleza de la policía migratoria
Las redadas que buscan “ilegales criminales” son parte de una estrategia de deportación contra inmigrantes sin documentos e inmigrantes con premiso pero que han sido declarados culpables de un crimen. Los oficiales del gobierno regularmente afirman un enlace entre crimines violentos y los deportados, pero la mayoría de los detenidos no han cometidos crímenes violentos (77%).
La estrategia también afecta a ciudadanos profundamente. Deportaciones dividen a familias, porque muchas familias tienen personas con diferentes estatus migratorias- 85% de las familias con un miembro no ciudadano cuentan con un miembro ciudadano, sea niño o pariente. Entre los años fiscales 1998 y 2007, el gobierno Estado Unidense deportó a casi 108,500 parientes de niños ciudadanos y separó a más de un millón de familiares de un padre o esposo. El resultado de todo es según un estudio del Instituto Urbano es que “niños ciudadanos se ven separados de sus familiares o efectivamente deportados junto con sus parientes.”
En los dos casos la deportación obliga al padre a tomar una decisión muy difícil: dividir la familia o remover a sus hijos de la única comunidad y vida que conocen y moverlos a su país natal. Así, las familias son efectivamente convertidos en refugiados: por deportar a pariente y por extensión a sus hijos el gobierno los desaloja de sus comunidades. La administración de Obama no ha dado señal alguna de que las deportaciones de familias van a disminuir.
La administración de Obama también ha aumentado la amenaza a inmigrantes a lo largo de Estados Unidos con expandir el uso del programa 287(g), que establece cooperación formal entre autoridades locales y autoridades federales para aplicar las leyes de inmigración. El programa he causado inseguridad dentro de comunidades de color, ya que muchos tienen miedo de contactar a la policía local por miedo de que la policía local les detenga. Haciendo las líneas entre temas criminales e inmigración (que es delito civil) fuerza a los inmigrantes y sus familiares hacia las sombras de la sociedad.     
 En suma la administración de Obama parece enfocado en la mentalidad que cree que los inmigrantes no merecen tratamientos justos- sin importar sus contribuciones a la sociedad en Estados Unidos. Aun, los que sean elegibles para una regularización en una reforma migratoria, según el discurso de Napolitano en Noviembre, tendrán que cumplir con varios requisitos incluyendo registrándose, pagando una multa, pagando impuestos, y aprendiendo Ingles. Que es el tercer fundamento de la reforma migratoria que promueve la administración, las primeras dos partes son la aplicación “seria y efectiva de las leyes” y “mejoramiento de la estructura legal para familias y trabajadores.”  
La continuación de programas de deportación y el discurso de la seguridad primero son dos indicaciones sobre los posibles límites de un “camino a la regularización” que propone la administración.    
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                El debate en el Congreso será enfocado en dos propuestas, una introducido en la Cámara de Diputados por Luis Gutiérrez el 15 de Diciembre y una en el Senado por Charles Schumer. La propuesta de Gutierrez se enfoca en derechos laborales, la unificación de familias, y el DREAM Act- lo cual permitiría a algunos inmigrantes sin documentos inscribirse en las universidades públicas o servir en el ejército para regularizarse.  Su propuesta parece tener menos límites en términos de las barreras para regularizar papeles que propone la administración. Sin embargo la propuesta no desafía al sistema policíaco represivo de migración.
                 La propuesta de Schmuer será más enfocado en la policía, ya que él ha declarado su deseo de “aplicar las leyes” en una reforma. Por ejemplo, en un discurso en Junio, afirmó que “el pueblo americano no aceptará una reforma migratoria sin sentir seguro de que el gobierno tiene el compromiso de parar migraciones ilegales en el futuro- y cualquier reforma tendrá que reconocer eso.”
                 La perspectiva de Schumer está más cerca de la perspectiva de la administración que la de Gutierrez.  La intensificación de presiones de la derecha y las propuestas limitantes del congreso y la administración, hará que cualquier reforma migratoria incluya un aumento para el sistema policiaco represivo.
                Dado eso, lo que se llama reforma migratoria es un proyecto muy lejos de una reforma desde la perspectiva de los derechos humanos y de migrantes.  Se enfoca en el mismo sistema que ha causado tanto daño a familias y a comunidades de inmigrantes.  Tendrá una “zanahoria” en la forma de una posible regularización de papeles y  un “palo” en la forma de un aumento fuerte para el sistema policíaco.  
                De esa manera, los medios principales y los políticos fallarán en su intento de confrontar de las dinámicas que están a raíz de la situación de migración, ni tampoco considerarán alternativas que no vean la migración como un problema de la policía.  Por eso cualquier “reforma” que surja del congreso o de la administración, fomentará mas “problemas” y “fronteras rotas” en el futuro.  A las fuerzas progresivas dentro del movimiento para los  derechos de los inmigrantes le falta mucho trabajo y dado los desafíos y la coyuntura actual, tal vez los retos que enfrenta el movimiento sean más grandes ahora que nunca.

 

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